La temperatura global está aumentando a un ritmo alarmante, con consecuencias para los ecosistemas y la vida humana.
Los patrones de lluvia impredecibles afectan a la agricultura y a la disponibilidad de recursos hídricos, aumentando además los riesgos asociados a inundaciones y sequías
Aumento en la frecuencia e intensidad de tormentas, huracanes, olas de calor y otros fenómenos meteorológicos extremos.
El derretimiento de los glaciares y la expansión térmica de los océanos amenazan las zonas costeras.
El cambio climático está alterando hábitats naturales, provocando la extinción de especies y desequilibrando ecosistemas enteros. Los arrecifes de coral, los bosques tropicales y los ecosistemas polares son especialmente vulnerables.
Los cambios en los patrones climáticos afectan directamente la producción agrícola, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria global y aumentando la volatilidad de los precios de los alimentos.
El aumento de las temperaturas y los eventos climáticos extremos tienen impactos directos en la salud humana, incluyendo enfermedades relacionadas con el calor, propagación de enfermedades infecciosas y problemas de salud mental.
El cambio climático afecta a sectores económicos clave como la agricultura, el turismo y la energía. Además, exacerba las desigualdades sociales y puede provocar migraciones masivas.
Impulsar la transición hacia fuentes de energía limpia como la solar y eólica para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Promover modelos de producción y consumo que minimicen el desperdicio y maximicen la reutilización de recursos.
Restaurar ecosistemas forestales para capturar carbono y proteger la biodiversidad.
Fomentar el uso de vehículos eléctricos y mejorar los sistemas de transporte público para reducir las emisiones.
Implementar tecnologías y prácticas que reduzcan el consumo de energía en hogares, industrias y edificios.
Promover dietas bajas en carbono y reducir el desperdicio de alimentos para mitigar el impacto ambiental del sector alimentario.